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Brindis por la nueva destileria


Hasta 9.000 viviendas se abastecerán con la energía generada a través de la quema de los restos derivados del proceso de elaboración del whisky. Hasta ahora, ha sido la bebida que ha impulsado la economía escocesa, y a partir de muy pronto se utilizará también para generar electricidad.

Recientemente se han adjudicado los contratos para la construcción de una planta de biomasa combinada de calor y electricidad en Rothes, (Speyside, Escocia) que, para 2013, utilizará los subproductos del proceso del whisky para la producción de energía.

La industria del whisky produce cada año grandes cantidades de “orujo”, el bagazo utilizado en el proceso de destilación, y de residuos que se despositan en los alambiques de cobre, y que suelen ser transportados a otros lugares. El proyecto Rothes, una iniciativa conjunta entre Helius Energy y Combination of Rothes Distillers (CoRD) consistirá en quemar el orujo con astillas de madera para generar electricidad suficiente para abastecer a 9.000 hogares. El abastecimiento eléctrico correrá a cargo de Aalborg Energie Technick, una empresa de ingeniería danesa. Los residuos se convertirán en un fertilizante concentrado orgánico y en abono para animales para su uso por parte de los agricultores locales.

Los ambientalistas han expresado su preocupación de que parte de la madera utilizada en el proceso puede que no sea de origen local, pero dicen que el proyecto, que generará un total de 7,2 MW de energía - la producción equivalente a dos turbinas eólicas de gran tamaño – tiene una escala y unas dimensiones de gran valor y constituye una valiosa aportación a la industria escocesa de las energías renovables. Las energías verdes han sido un tema clave en el período previo a las elecciones locales celebradas el pasado jueves. El líder del SNP (partido nacional escocés), Alex Salmond, se ha comprometido a producir el 100% de la electricidad de Escocia a través de las energías renovables para el año 2020, una afirmación calificada de “fantasía” por los laboristas.

El proyecto Rothes, que implicará una inversión de 50 millones de libras (aprox. 58 millones de euros), es la última de una serie de iniciativas bioenergéticas ya existentes impulsadas por la industria del whisky escocés, si bien se considera que será la primera en suministrar electricidad para uso público. En la localidad de Fife, está a punto de completarse la construcción de una planta de bioenergía en la mayor destilería de Escocia. El proyecto, llevado a cabo por la empresa Diageo, proporcionará el 98% del vapor térmico y el 80% de la energía eléctrica utilizada en la destilería Cameronbridge. Y el año pasado, los científicos de la Universidad de Napier anunciaron que habían desarrollado un método para producir biocombustibles a partir de los subproductos del proceso de destilación del whisky capaz de propulsar automóviles e incluso aeronaves. El nuevo combustible, según dijeron, podría estar disponible en las estaciones de servicio en unos pocos años.

De las 100 destilerías de whisky existentes en Escocia, 50 se encuentran en Speyside y, tal y como afirmó Frank Burns, director general del CoRD, se trata del lugar ideal para la nueva planta de bioenergía que se construirá en un emplazamiento industrial existente.

“El proyecto cuenta con un fuerte apoyo de la comunidad local. Aquí en Rothes y en Speyside, en general, tenemos unos sólidos contactos con nuestro entorno más próximo”, afirmó. “No nos hemos encontrado con ninguna objeción en la fase de planificación y hemos hecho mucho trabajo dentro de la comunidad con relación a los avances del proyecto.”

En esta central se utilizarán los productos de desecho de alrededor de 16 de las 50 destilerías existentes en la zona, incluidas marcas conocidas como Glenlivet, Chivas Regal, Macallan y Famous Grouse. Ninguno de los productos de abastecimiento tendrá que transportarse más de 40 kilómetros de distancia.

Sin embargo, Burns reconoció que parte de la madera necesaria para que el proceso puede que no sea de origen local. “Parte será local y parte se traerá de fuera”, afirmó. “Dependerá del proveedor. Puede que se abastezcan a nivel local.” La mayor parte del combustible, agregó, procederá del orujo.

Sam Gardner, director de política climática de WWF Escocia, dijo: “A partir de la información que tenemos, el proyecto parece ser una buena aportación a la industria de las energías renovables en Escocia. Se trata de utilizar los productos de desecho de nuestra industria del whisky, lo cual tiene mucha lógica en la región en la que estamos, y generará calor tanto para la producción del whisky como para el abastecimiento local. Nos gustaría tener garantías, sin embargo, de que la biomasa se obtendrá de manera sostenible.“







 
 
 
 
 
 
   
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