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Whisky clonado


Por unos 150 euros, los amantes del buen whisky añejo pueden disfrutar del mismo licor que el explorador irlandés Ernest Shackleton llevó en su viaje al Polo Sur en 1907.  Los cientificos han logrado clonar el whisky de 100 años de antiguedad encontrado en el continente antartico.

La bebida se ha destilado partiendo de los análisis científicos que un grupo de investigadores escoceses realizó a las botellas de Rare Old Highland Whisky encontradas en 2007 entre los restos de la expedición.

El 7 de agosto de 1907, el explorador irlandés Ernest Shackleton puso rumbo a la Antártida a bordo del barco Nimrod. Era su tercera intentona de llegar a pie hasta el Polo Sur. Shackleton, conocedor de las durísimas condiciones climatológicas y psicológicas que le esperaban a él y a su grupo de expedicionarios, decidió embarcar varias cajas de ‘Rare Old Highland Whisky’, uno de los mejores brebajes elaborados por la destilería escocesa Whyte & Mackay.   

La dureza del invierno antártico hizo que el aventurero y sus acompañantes abandonasen su empresa el 9 de enero de 1909, cuando estaban a menos de 180 kilómetros de lograr su objetivo. Tras recorrer 3.000 kilómetros en la Antártida a bajo cero, regresaron de nuevo a Inglaterra con las manos vacías.

Por el camino se dejaron todo su equipo, incluidas dos cajas de Whisky que permanecieron perfectamente conservadas por el clima helado durante un siglo, hasta que en 2007 otra expedición, la del neozelandés Al Fastier, las encontró intactas en sus cajas originales de madera de pino en el interior de una de las cabañas que Shackleton utilizó en su intento de llagar al Polo Sur.

El grupo construyó el refugio en enero de 1908 para intentar sobrevivir durante al largo y salvaje invierno antártico. Tanto Shackleton como sus 14 compañeros pasaron 9 meses en aquella cabaña a temperaturas próximas a 50 grados bajo cero.

Según los arqueólogos que manipularon las botellas, el whisky -destilado entre 1896 y 1897- se encontraba todavía líquido y en excelente estado de conservación pese a las temperaturas extremas que soportó durante más de cien años. Cuando fueron encontradas, las botellas estaban aún envueltas en papel y paja para protegerlas durante el viaje al continente helado.

Del hielo a las licorerías

Poco después del descubrimiento, la destilería Whyte & Mackay solicitó a la Sociedad para la Conservación del Patrimonio Histórico de la Antártida de Nueva Zelanda, propietaria del hallazgo, que les enviasen muestras de tres botellas de whisky enterradas hace más de un siglo bajo el hielo. Querían analizar su contenido e intentar copiar la mezcla, cuya receta original ya no existe.

Después de un año de investigación y pruebas, un grupo de científicos escoceses, dirigidos por el doctor James Pryde, consiguieron clonar el centenario whisky de Shackleton dando lugar al ‘Mackinlay's Rare Old Highland Malt Whisky’, que llegó a las tiendas de licor de todo el mundo el pasado mes de diciembre.

Según Whyte & Mackay, sólo durante la campaña de Navidad se han vendido más de 50.000 botellas de whisky centenario, cuyo precio ronda los 150 euros. Sin embargo, esta no es la primera vez que se pone a la venta una edición limitada de las réplicas del whisky que permaneció enterrado un siglo en el campamento de Ernest Shackleton: la primavera pasada una empresa neozelandesa ofrecía a imitaciones del ‘Rare Old Highland Whisky’ a razón de 27.060 euros la botella.







 
 
 
 
 
 
   
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